sábado, 7 de marzo de 2026

Evaluación. Memoria

ENFEN. Fluidez verbal (VI)

Además de para ejercitarnos en el análisis de datos, la entrada anterior nos ha servido para considerar nuestra muestra de resultados ENFEN-Fluidez como razonablemente conforme a norma. Ahora la continuación de aquel análisis nos servirá para comprobar la viabilidad de nuestro planteamiento de cómo y par qué usar ENFE-Fluidez en la evaluación psicopedagógica de los SEO.

A partir de este momento, este análisis se centra en el rendimiento del alumando de nuestra muestra en relación al esperado para la media del grupo normativo, motivo por el que se emplea la puntuación z. Se trata de confirmar si la diferencia F1-F2 se mantiene dentro de lo esperado o es superior. En este segundoa caso (y sólo en él) se considera posible un análisis complementario en los términos en que se difinió éste en función del signo de la diferencia (F1>F2 vs F2>F1).

El primer paso en el análisis es comparar las puntuaciones 'z' de F1 Y de F2 para determinar la existencia o no de discrepancias y, en su caso, el tamaño de estas discrepancias. Originalmente esta cuestión se planteó en campo Discrepancia con tres posibles valores: Nula, Moderada o Severa, pero ahora nos interesa sólo el contraste Nula vs. No nula. Después se analiza la posición de cada sujeto en relación al rendimiento esperado. La tabla que sigue muestra, en síntesis el resultado de este doble análisis.

Discrepancia N Alto Promedio Bajo
NULA 23 1 19 3
Moderada 5

Estos resultados muestran que ENFEN-Fluidez es fundamentalmente lo que dice ser: una prueba para evaluar la memoria verbal, una vez descontamos la incidencia del criterio semántico en la conformación del lexicón. La diferencia 23 vs. 5 no deja lugar a dudas al respecto, especialmente si tenemos en cuenta las características del alumnado de esta pequeña muestra. Lo que resulta hasta cierto punto sorprendente es la fortaleza de esta capacidad ante contextos negativos como son los que caraterizan a nuestra muestra, en la que sólo 8 alumnos se encuentran por debajo del rendimiento normativo medio, bien en F1, bien en F2 o en ambas pruebas, a pesar de ser todos ellos alumnos con necesidades específicas de apoyo educativo, la mayoría con necesidades educativas especiales y un grupo importante de ellos también con condiciones socio-familiares deprimidas.

Estos 8 casos se dividen en dos grupos de peso similar respecto a las dos dificultades observadas: 3 presentan un rendimiento global (F1 y F2) inferior a promedio y 5 presenta discrepancia entre F1 y F2, siendo esta discrepancia mayoritariamente (4/5) por F1-Débil por encima de la diferencia normativa. Como ya dijimos, nos planeamos que estas dos formas de manifestarse la dificultad indican bajo rendimiento en memoria verbal la primera y posible incidencia de factores relativos al proceso de aprendizaje la segunda.

Empezando por la primera dificultad, y contrariamente a lo planteado incialmente, ahora debemos considerar que también aquí se presentan implicaciones para la evaluación: este déficit (de memoria) exige confirmación, lo que sugiere, en principio y por no salirse del constructo, que es conveniente aplicar otra prueba de memoria de trabajo: WISC-Dígitos podría ser un buen candidato por robusted, simplicidad, similitud y complementariedad respecto a ENFEN-Fluidez.

A partir de aquí se podrían considerar diferentes escenarios en el análisis de los resultados y en las propuestas de intervención educativa y clínica; pero estas son cuestiones para otra propuesta. En esta nos quedemos en la recomendación para el proceso de evaluación: si un sujeto se sitúa en la categoría déficit en Fluidez, se recomienda una evaluación complementaria de la memoria secuencial mediante WISC-Dígitos.

El segundo resultado observado exige varios análisis, ya que también son varias las posibles implicaciones:

  • Que el déficit sea por F1-Débil
  • Que lo sea por F2-Débil
  • Que lo sea por la fortaleza de F-Fuerte: posición de F-Fuerte en valor +1z, frente a F-Débil normal

De primeras descartamos que la tercera sea indicador de dificultad de algún tipo, por lo que este resultado pasará a ser considerado como una forma más de normalidad.

De las dos que restan sólo la primera se confirma empíticamente: mayoritariamente (4/5) la discrepancia negativa lo es por F1-Débil (siendo F1 <=-1z). podríamos considerar estos resultados una forma acentuada de la discrepancia "normal" F2>F1; pero esto sólo desplaza el abordaje de explicación causal: ¿por qué en determinados casos la diferencia "normal" se acentúa superando los límites de dicha "normalidad"?. Deberemos volver a la hipótesis de un débil desarrollo de las capacidades de las habilidades metafonológicas, con implicaciones indirectas en el aprendizaje de la lectura. F1 se conformaría así como un indicador fiable de dificultades metafonológicas con posibles implicaciones en el aprendizaje lector por la ruta fonológica.

Desde la perspectiva de análisis que ahora se confirma relevante incidiríamos en la confirmación del déficit metafonológico mediante evaluación complementaria y, en segundo lugar, en el estudio de un posible déficit lector que, en función de la edad del alumno, se puede concretar como evaluación mediante PROLEC-R (Palabras-vs-Pseudopalabras) o como análisis del expediente escolar.

Para finalizar una breve, pero necesaria, referencia a la excepción 1/5 deribada de F2-Débil: se trata de un alumno que obtiene la misma PD en F1 y en F2, lo que en si mismo ya es excepcional en ENFEN-Fluidez. Debido a ello, parece recomendable confirmar que se trata de un resultado representativo del funcionamiento del sujeto.

Llegar a esta solución es relevante por sus implicaciones: la posiblidad F1>F2 que incialmente consideramos como una de las posibles hipótesis de trabajo, ahora proponemos tratarla como excepcional y "sospechosa". Esto supone que los datos empíricos no permiten sostener F2-Debil<=-1z como indicador de déficit semático; frente a ello, la evidencia de incidencia negativa del contexto sobre el desarrollo del lenguaje está plenamente demostrada en la literatura y es evidente que con nuestros resultados no estamos autorizados para negar esa evidencia; es por ello que lo que corresponde es considerar F2 como no pertinente para abordar este tipo de cuestiones.

Esta conclusión nos obliga a ser muy cautos respecto a la aceptación de determiandos plantamientos, por muy verosímiles que parezcan, mientras no estén sustentados en estudios específicos, a ser posible basados en datos empíricos. Sírvanos esto para ENFEN-Fluidez y para el resto de las pruebas.