sábado, 24 de octubre de 2026

OFIMÁTICA

Competencia ofimática

Según Wikipedia, Ofimática (oficina + informática) designa al conjunto de técnicas, aplicaciones y herramientas informáticas que se utilizan en funciones de oficina para optimizar, automatizar, mejorar tareas y procedimientos relacionados. Comenzó a desarrollarse en la década de los 70 con la inclusión de equipos informáticos que fueron sustituyendo a los métodos y herramientas de oficina tradicionales.

Dada la importancia que tiene en determinados ámbitos profesionales y la facilidad que supone la informatización de un amplio abanico de tareas de oficina, podemos considerar hoy en día la compentencia ofimática debe considerarse parte necesaria del desarrollo competencial de esos ámbitos profesionales. El de los Servicios de Orientación es uno de ellos.

Es frecuente considerar, no obstante, que la competencia ofimática es una competencia genérica lo que lejos de incrementar su consideración, hace que su adquisición se presuponga como efecto natural del propio ejercicio de la profesión. Esto hace que no se desarrollen procesos de formación competencial específicos, o que éstos tengan escaso peso dentro de la formación permanente de los profesionales.

Si limitamos la competencia ofimática a un conjunto de capacidades de uso de determinadas herramientas que, con frecuencia, se denominan nivel usuario, incluso si exigimos una calificación específica de esa competencia como de usuario experto, casi se puede decir que es correcta la anterior valoración, si bien, en mi opinión, es dudoso que así sea a partir del nivel de usuario experto.

Donde claramente considero insostenible la presunción de suficiencia en cuanto a competencial ofimática "experiencial" es cuando esa competencia requiere el conocimiento y dominio práctico del uso de determinadas funcionalidades y, más aun, cuando concretamos el nivel competencial como capacidad (incluso de) desarrollar procedimientos de automatización de la composición documental.

Ni la experiencia personal ni los datos actuales sobre las practicas profesionales de los orientadores permite mantener una opinión opuesta a la anterior. Es más, diría que la IA y su irrupción como herramienta en esa práctica aleja aun más el logro de ese nivel competencial.

En la medida en que la IA sea capaz de ejecutar tareas que implican ese nivel de automatización se inhibirá el interés por alcanzar dicha competencia, haciendo verdad eso de que cuanto más potente sea la IA, menos competente necesita ser el usuario. Se puede decir de forma más clara. Cierto es que este planteamiento no es el único posible, puesto que existen otras perspectivas, otros planteamientos y otras formas de entender en qué consiste la tanto la compentencia profesional como la competencia digital, incluyendo en ella la compentencia ofimática. En este blog defendemos una de estas alternativas.