Memoria
ENFEN. Fluidez verbal (I)
Uno de los componentes de las funciones ejecutivas es la Fluidez verbal. Existen respecto a la misma estudios que la relacionan, en cuanto déficit, con el TDA-H, lo que podría sugerir que implica procesos atencionales. No obstante, en sentido estricto, la fluidez verbal, tal y como se trabaja en ENFEN, tiene que ver con la evaluación de las funciones ejecutivas y, especialmente, de la memoria de trabajo (1).
Tal y cómo se emplea en ENFEN esta prueba requiere recurrir a los procesos de acceso al léxico, involucra capacidades de recuperación de la información verbal almacenada en la memoria a largo plazo, así como la amplitud del conocimiento léxico (2). En este enlace puedes encontrar un interesante análisis de estas cuestiones.
La evaluación del funcionamiento de las funciones ejectuivas tiene gran interés para el neuropediatra, como también la tiene la evaluación de la memoria, temática compartida en este caso con la intervención educativa. Pero existen diferencias en términos de intereses prioritarios entre ambos enfoques. A la eductiva también le interesan otras implicaciones de los niveles de rendimiento en este tipo de tareas: las que afectan al desarrollo general del lenguaje y a las que involucran a los procesos fonológicos y, con ellos, al aprendizaje de la lecto-escritura.
Es por ello que, como recurso de evaluación, podamos considerar a ENFEN-Fluidez como un instrumento para la evaluación del proceso de aprendizaje y de la incidencia en él de diferentes factores. Estas son las cuestiones que se sitúan en el primer plano para los profesionales del ámbito educativo, incluídos los SEO. El ámbito clínico-rehabilitador tienen sus propias prioridades dentro de sus ámbtios de intervención. Ambos somos complementarios.
Desde nuestra perspectiva considero esta prueba como un instrumento para la evaluación de la memoria verbal a largo plazo, más concretamente de las habilidades de recuperación de la información verbal. Aunque también implica evaluación de la memoria de trabajo (3), conviene que nos centremos en la primera delimitación dada la escasez de recursos para la evaluación de la memoria a largo plazo. La simplicidad de la prueba, su bajo coste en términos de tiempo y su potencial aportación a la evaluación de la capacidad memoria verbal) hacen de ENFEN-Fluidez un instrumento muy adecuado para nuestros objetivos de intervención (4).
Pero es necesario aprovechar la divergencia de enfoque entre la prueba de fluidez semántica y la de fluidez fonológica, ya que existen estudios que inciden en estas diferencias, indicando que la primera se relaciona con el proceso de aprendizaje, ya que la fluidez semántica actúa como un indicador del bagaje cultural, la madurez lingüística y la eficiencia de los procesos de recuperación de información. Por el contrario, en la fluidez fonológica inciden de forma más específica las capacidades relacionads con el procesamiento de sonidos y del acceso al léxico a través de la ruta fonológica.
Como podemos apreciar, en ambas indiciden posibles dificultades en el proceso de aprendizaje, pero además de las coincidencias (factores comunes, como las capacidades de memoria) también se aprencian diferencias, cuyo estudio es de gran interés para identificar los campos de intervención y las primiridades educativas.
Dado que involucran procesos de desarrollo, pero sobre todo procesos de aprendizaje, es necesario comprobar empíricamente que esto es así, analizando el comportamiento de los datos muestrales a lo largo del tiempo. También interesa, en función de las diferencias de enfoque, constatar empíricamente la identidad-diversidad de rendimientos entre ambas tareas y cómo se manifiesta ésta diferencia. En ambos casos estos estudios nos remiten a resultados empíricos muestrales.
Para esta tarea contamos con datos de estudios considerados clásicos (5), además de los datos muestrales de ENFEN (6). A partir de ellos he elaborado las tablas que presento a continuación y que toman como primera referencia los datos de los baremos ENFEN.
Empezaremos este análisis por la comprobación empírica de que ambas pruebas (fluidez fonológica -F1, Fluidez semántica -F2) están sujetas a mejora en función de la edad. Esto implica que en ambas influye el desarrollo madurativo y/o el proceso de aprendizaje.
Para ello muestro a continuación los datos del rendimiento promedio de la muestra ENFEN y de la evolución de la Dt en ambas tareas:
Tanto en F1 como en F2 se observa un incremento sostenido y continuado del rendimiento promedio desde 6 años hasta 12 años. Existen diferencias entre ambas pruebas (de las que hablaremos a continuación), pero en ambas se aprecia la misma dinámica evolutiva y/o de incremento del rendimiento.
Se aprecia además que la linea evolutiva de una (F1) y otra (F2), aunque no es exactamente la igual, sí es muy similar en ambas, incrementándose ligeramente la diferencia entre ambas con el paso del tiempo: la diferencia entre los 6 y los 12 años en F1 es de casi 7 palabras, mientras que en F2 se eleva ligeramente por encima de las 7 palabras.
Vayamos ahora a la segunda cuestión, relacionada también con esto último: ¿por qué existe diferencia a favor de F2?, ¿por qué esta direfencia se mantiene en el tiempo?.
Esta realidad va en contra de lo que cabe esperar del desarrollo de las capacidades de trabajo con procesos de segmentación fonológica: al inicio del proceso educativo es de esperar que efectivamente se obsereven diferencias a favor del procesamiento semántico, ya que los niños están aun en proceso de desarrollo de sus habilidades meta-fonológicas (con todo lo que esto implica), pero esto no es de esperar que se mantenga en el tiempo, como así parece que sucede.
La razón viene dada no tanto por razones de proceso educativo como por la diferencia en el procesamiento de la información verbal en nuestro sistema cognitivo, que priorizar la organización del acceso al léxico en función de claves semánticas, lo que explica que sea más sencillo para nosotros, más "natural", evocar palabras en función de una clave semántica que a partir de una clave fonológica, con independencia del grado de desarrollo/adquisición de habilidades fonológicas o metafonológicas (y del dominio lector). De ahí que la relación "normal" entre F1 y F2 es (F2>F1), constituyendo su inversa (F1>f2) una anomalía que requiere explicación.
Aunque hemos presentado estos datos como de validez universal, deberíamos poder confirmarlos con otros estudios. A ello vamos a continuación.
Estas tablas (ver nota 5) recogen datos publicados sobre estudios en lengua inglesa. En ellos apreciamos importantes similitudes estructurales respecto a los datos de estudios en español (ENFEN) en las dos dimensiones ya tratadas: la evolución de F1 y F2 a lo largo del tiempo, y la diferencia entre ambas, así como el mantenimiento de esa diferencia. Esto confirma lo plausible de las explicaciones anteriores.
No obstante se aprecia una diferencia entre estos datos y los anteriores: mientras en ENFEN la evolución de F1-F2 es pareja, así como su diferencia estable, Estos datos presentan una evolución similar a ENFEN en F2, pero diferente en F1: en ésta el incremento es mínimo, por lo que la diferencia F1-F2 se incrementa con el tiempo, y también la diferencia respecto a F1-ENFEN.
Este gráfico muesta la evolución F1-F2 de la muestra de habla inglesa en la que se aprecia la evolución de F2 (linea roja) frente al estancamiento (relativo) de F1 (línea azul). La línea amarilla (diferencia) presenta, en consecuencia, un comportamiento muy similar al que en los datos ENFEN presenta nuestro F1.
Esto puede ser debido al peso diferente que tiene la ruta fonológica en el aprendizaje lector en ambas lenguas (español vs. inglés) y el efecto aprendizaje que en español deriva de la fuerte dependencia del dominio de esta ruta para el aprendizaje de la lecto-escritura.
De ser así, estaríamos en F1 ante un indicador mucho más sensible al efecto del proceso de aprendizaje de lo que parece derivarse del mantenimiento (y establidad) de las diferencias en ENFEN entre F1 y F2. Podríamos decir que, aunque ese proceso no altera lo fundamental del procedimiento de acceso al lexico (que se basa estructuralmente en el criterio semántico), sí tiene efecto en términos de incremento de las habilidades fonológicas, resultantes del proceso de aprendizaje (lector) en un idioma transparente, fenómeno que está ausente (o tiene una menor incidencia) en idiomas que no lo son.
En cualquier caso, lo cierto es que se confirma que F1 y F2 pueden considerarse indicadores diferenciales de la evolución del proceso de aprendizaje, lo que no quiere decir que no compartan significados en términos de evaluación de la memoria verbal, pero tambien del proceso de aprendizaje resultante de la escolarización. F1 puede asociarse al desarrollo de la habilidad lectora, especialmente en idiomas como el español, mientras que F2 lo estará al desarrollo general del lenguaje, en el que incide la escolarización, pero también el contexto socio-familiar (7). Por todo ello, el interés de ENFEN-Fluidez como recurso para la intervención de los SEO está sobradamente probado.
Notas:
1También del lenguaje, ya que implica habilidades metafonológicas (F. fonológica) y desarrollo léxico-semántico (F. semántica). No obstante lo anterior, considerar estas pruebas como de evaluación de la memoria no entra en contradicción con los resultados obtenidos en esos estudios, que relacionan bajos resultados en Fluidez verbal con el TAD-H, dada la relación entre los procesos perceptivo-atencionales y los relativos a la memoria. Como sabemos, para el correcto rendimiento en ésta son necesarios aquellos.2 Además de incluirse dentro de los procesos asociados a las funciones ejecutivas, y por tanto se relación con los procesos de aprendizaje en sentido general, estas capacida des también se relacionan en concreto con los procesos implicados de en el aprendizaje de la lectoescritura, por lo que su evaluación pertinente también cuando se aprecian dificultades en su aprendizaje. El doble criterio fonológico (F1) - semántico (F2) y el análisis de las diferencias de rendimiento en ambas tareas añade información relevante sobre posibles causas de las dificultades de aprendizaje de la lectoescritura.
3 En función del peso que tiene en los procesos implicados en su desarrollo el eficiente acceso a la memoria a corto plazo, donde se mantiene activo el criterio fonológico o semántico, según la instrucción que determina el tipo de tarea.
4 Parece necesario profundizar en su análisis, estructura de las pruebas, sistemas de puntuación, análisis del significado de esas puntuaciones y de la comparación F1 - F2.
5 Halperin et al (1989), estudios basados en Guilford (1967); Guilford y Guilford (1980); Spreen y Strauss (1998)
6 Ver baremos F1 y F2 por grupos estarios en el manual de ENFEN.
7 Es de suponer que este comportamiendo diferencial también refuerce el carácter extraordinariamente excpecional de la inversión de la diferencia F1-F2.