
Inteligencia Artificial
¿Por qué ahora?
Incorporar esta tecnología a nuestro blog se puede justificar por la importancia que ha adquirido. Pero hay más motivos y ese no es el principal.
Nos ocupa porque es la tecnología que hoy plantea nuevas posibilidades y nuevos problemas profesionales.
La incorporación de esta tecnología a OrientAsLO puede entenderse como una evolución natural del recorrido iniciado por el blog. En esa evolución conviene destacar tanto los cambios como las persistencias: han cambiado las tecnologías sobre las que hemos centrado nuestra atención, pero permanece la misma pregunta de fondo: ¿cómo mejorar la práctica profesional sin renunciar al control de los procedimientos ni a la responsabilidad que les da sentido?
A lo largo de este recorrido hemos explorado las posibilidades de las hojas de cálculo para el tratamiento de datos, las automatizaciones ofimáticas y la programación en OOo Basic primero, en Python después, como herramientas para optimizar tareas repetitivas y desarrollar soluciones adaptadas a las necesidades reales de los orientadores educativos de las Unidades de Orientación y los Equipos de Sector.
Este mismo camino nos conduce a la Inteligencia Artificial porque es la tecnología que hoy plantea nuevas posibilidades y nuevos retos profesionales.
Sin embargo, igual que este blog no ha tenido como objeto Libre Office, tampoco pretende tenerlo ahora ChatGPT.
Nuestro propósito sigue siendo el mismo: ofrecer un espacio de reflexión y propuesta para la mejora de los procedimientos profesionales en un contexto donde nuevas infraestructuras cognitivas empiezan a integrarse en el trabajo cotidiano.
Entenderemos aquí la Inteligencia Artificial como una infraestructura cognitiva, es decir, un conjunto de tecnologías capaces de ampliar determinadas capacidades del orientador —analizar, organizar, sintetizar o generar información— sin sustituir su juicio profesional, su capacidad de decisión ni la responsabilidad administrativa derivada de ella.
Por eso, la pregunta que orienta la nueva etapa del proyecto no será ¿qué puede hacer por nosotros ChatGPT, Claude, Gemini o cualquier otra plataforma?. La pregunta que se incorpora al bagaje de preguntas anteriores se puede formular como sigue:
La cuestión que se incorpora al bagaje de preguntas anteriores puede formularse así: ¿cuándo merece la pena incorporar una infraestructura cognitiva a un procedimiento profesional y cuándo resulta más adecuado recurrir a soluciones más simples, más transparentes y más fáciles de controlar?
Estas cuestiones resultan especialmente relevante en la orientación educativa. Hoy, quizá más que nunca.
Trabajamos en la escuela pública con información de especial protección. Intervenimos en procesos que afectan al desarrollo, la inclusión y la escolarización de niños y niñas. Elaboramos informes y dictámenes que forman parte de procedimientos administrativos y que conllevan una responsabilidad profesional indelegable.
En este contexto, la incorporación de cualquier tecnología no puede justificarse únicamente por su novedad o por la eficiencia que promete.
Se justifica en la medida en que mejora objetivamente la calidad técnica del procedimiento, reduce riesgos, aumenta la eficiencia sin comprometer la seguridad de la información o incrementa la autonomía profesional frente a soluciones opacas o que generan dependencia tecnológica.
Cuando estas condiciones no se cumplen, la tecnología deja de mejorar el procedimiento para convertirse en una fuente de complejidad innecesaria.
Por otra parte, cualquier solución técnica debe ajustarse a la realidad en la que pretende implantarse. Y nuestro entorno presenta condicionantes administrativos, exigencias en materia de protección de datos y también importantes restricciones técnicas y organizativas: una red corporativa de prestaciones limitadas, recursos tecnológicos con frecuencia cercanos a la obsolescencia y, sobre todo, la sempiterna falta de tiempo.
Hablar de uso de la IA en orientación educativa también exige partir de esta realidad. Por ello, en este blog no se ofrecerán recetas universales ni listas de instrucciones para obtener mejores respuestas de un modelo conversacional.
El propósito será otro: desarrollar criterios para decidir cuándo una determinada tecnología merece incorporarse a un procedimiento profesional, cómo hacerlo con garantías técnicas y jurídicas y, sobre todo, cómo mantener siempre la supervisión humana sobre los resultados obtenidos.
Por ese motivo hablaremos de proporcionalidad tecnológica, fiscalización algorítmica, soberanía tecnológica, protección de datos, automatización, programación aplicada, software abierto e interoperabilidad.
Las herramientas cambian. Los procedimientos evolucionan. La responsabilidad profesional permanece.
Precisamente por eso tiene sentido incorporar la Inteligencia Artificial a la reflexión sobre la práctica profesional.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Comenta esta entrada