lunes, 22 de diciembre de 2025

Evaluación

Automatización de la evaluación

Input de contenido variable




Por diferentes motivos, es frecuente que la presentación del input se vea constreñida por las condiciones de estandarización de la prueba, a lo que se añade, en cuanto a su automatización, las limitaciones que imponen los derechos de autor. En todos esos muy frecuentes casos la única solución es, simplemente, limitarse a lo que nos viene dado y renunciar a cualquier propósito de automatización. Como mucho, y para nuestro propio consumo, podemos sustituir la presentación del material visual en formato papel por el formato digital, después de comprobar que no afecta a los criterios de normalización.

Una vez que hemos superado esa parte, también por diversas causa y con diferentes objetivos, estamos libres de reformular, recapitular, reutilizar (y reinterpretar)... los materiales y los procedimientos, siempre, claro está, que informemos convenientemente del qué y del para qué de nuestras propuestas y de su significado. 

Evidentemente esas limitaciones y todo lo que implican no afectan a determinadas pruebas, incluyendo las que nosotros mismos creemos. No se ven afectadas porque somos nosotros los que definimos de esa forma su estandarización: incluyendo en ella la automatización de la presentación del input.

Para las circunstancias que expongo en estos dos anteriores párrafos sirve lo que viene a continuación, que surge de la necesidad de abordar el trabajo con dos pruebas que, por diferentes motivos, presentan un input de contenido variable en función del cumplimiento de determinadas condiciones: en estos dos casos y respectivamente, la condición es la edad y el curso. Y las pruebas son el test PLON-R. Fonología y el test PCA. Canarias.

En lo que se refiere al PLON-R Fonología, el criterio de referencia es la edad y la presentación del input se ve incrementado acumulativamente en función de esta de forma variable e irregular: a los niños de tres años (edad de inicio de la prueba) se les aplican x ítem y a los de cuatro los anteriores más los suyos propios. No hay, por lo tanto, condición de inicio, pero sí de final. Y hay, en consecuencia, una PD total variable en función del número de ítem aplicados, a su vez, en función de la edad del sujeto.

En el caso de PCA el procedimiento es más simple, pero a la vez más complejo en términos de análisis, por no estar del todo claramente definido en términos de estandarización. Se supone que hay un cuestionario con un número total de ítem que se dividen entre ítem para el primer ciclo de E. Primaria, pero que después resulta reducido a su segundo curso, (y más) pero que, además la aplicación real de la prueba no se limita a ese subconjunto de ítem, usándose también el segundo subconjunto (teóricamente pensado para los cursos superiores a P2), los cuales contienen un segundo y mucho más complejo conjunto de operaciones que se presentan de forma mucho menos diferenciada que las del primer bloque.

Estas complejidades se resuelven después en la práctica de forma muy simple: se aplica toda la prueba a todos los cursos y se establece un límite de tiempo para la ejecución (30 minutos). El "problema" es que se presentan a niños pequeños operaciones que no conocen en absoluto y a los mayores operaciones que no dominan aun junto con otras que son muy sencillas para su nivel de aprendizaje. Y como lo que no va en lágrimas, va en suspiros, la simplicidad de la presentación se torna en complejidad en el análisis. Complejidad, eso sí, en potencia, que no de hecho, ya que también en esto se resuelve sencillamente el problema: nos limitamos a posicionar al sujeto en términos de percentil en función de su PD y curso.

Creo haber dado indicios suficientes de por donde van los problemas a los que nos enfrentamos en un planteamiento de automatización del input en ambas pruebas (una vez cumplidos los requisitos de sus respectivas condiciones de aplicación estandarizada), cuando buscamos usarlas en una segunda fase de aplicación orientada a objetivos específicos (reformulación del objetivo y/o reanálisis de los resultados). Se podría añadir, además, una tercera complejidad, perfectamente pensable y útil en ambos casos (más aun en PCA): la adaptación del contenido de la prueba a las características o niveles competenciales del sujeto.

Además te habrás percatado de que lo que aquí se ha expuesto no se limita a estas dos pruebas, ya que, con algunas variaciones, es compartido, en realidad, por otras muchas pruebas, por lo que su solución (o soluciones, que no hay una única) lo es también de esas otras muchas, posiblemente, eso sí, con alguna adaptación.

Pero vayamos por parte, que son varias las cuestiones que ahora tenemos encima de la mesa y conviene afrontarlas por partes; cada una de esas partes en una entrada podría ser un buen planteamiento.


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